A la nevera de casa se le concentra agua en la parte inferior, justo debajo de los cajones de frutas y verduras. No tiene aún un año y es fruto de un cambio por otra, de la misma marca, que llegó defectuosa. La adquirimos en Plaza Lama, por aquello de que era una buena oferta. Pero la experiencia me está confirmando que mejor me olvido de la que llaman la Supertienda.
Llevo una semana detrás de ellos para ver si vienen a ver qué le pasa. El primer contacto telefónico logrado resultó en fracaso. "Necesitamos el número de la factura". Le dije que no lo tenía encima. "Pues entonces venga a nuetra tienda y buscamos la referencia". No la podían buscar en línea, sino que yo debía encontrar el tiempo para poder acudir allí y hacer el reporte para que me enviaran al técnico a reparar la avería.
Encontré la factura en casa hace cosa de seis días. Desde entonces, ha sido imposible comunicarme con las personas que deben tomar el reporte. Llamo a la central, 809 533 4848,y te dan instrucciones para marca una extensión o el 0 para contactar con la recepcionista. "La extensión que ha marcado no existe", pero ellos la ofrecen con alternativa. Y la recepcionista nunca está disponible, "saliendo del sistema". Y acaban la llamada. Es frustrante. Ni siquiera toman el auricular en Servicios al Cliente.
Reviso su página web, pero lo único que me ofrecen son productos. No hay dónde encontrar una sección con números de contacto o con indicaciones de cómo proceder si hay un problema. Pruebo llamando al 809 274 5262, que aparece en grande en la zona superior, y pienso que ahora sí. "Para hablar con un representante, pulse 0". Se cierra la llamada inmediatamente lo hago.
Me doy por vencido por hoy. Sacaré el agua de debajo de los cajones plásticos una vez más y tendrá que ser el lunes cuando vuelva a intentarlo. ¡Qué les digo!
4.7.09
24.6.09
Lamentable comportamiento
Asisto este miércoles 25 de junio a la tercera sesión de un diplomado de comunicación política y campañas electorales, iniciativa de un grupo vinculado con FUNGLODE y de la Universidad George Washington. Muchos de los asistentes son políticos en ejercicio o personas vinculadas con la política, en distintos niveles.
Durante toda la jornada, los celulares suenan. Los apagan una y otra vez porque sus dueños no son capaces de ponerlos en la modalidad de "silencio" o de "vibrador".
Y los hay que, lejos de respetar al profesor o ponente que habla desde el podio, sobre el escenario, responden o hacen llamadas. Y su acción se repite a lo largo del día hasta llegar a desesperar a aquellos que queremos atender lo que nos cuentan.
Es muy triste que quienes se están preparando para entender mejor el mundo de la comunicación política, que están llamados a hacer campaña política, a ganarse la confianza del votante, no tenga una pizca de respeto por sus compañeros de aula, pero sobre todo, respeto por quien trata de comunicarle nuevos conocimientos que le sirvan para hacer un mejor y más efectivo trabajo electoral.
Eso, sin contar a los que entablan conversaciones paralelas mientras el profesor sigue con su lección. ¡Lamentable comportamiento!
Durante toda la jornada, los celulares suenan. Los apagan una y otra vez porque sus dueños no son capaces de ponerlos en la modalidad de "silencio" o de "vibrador".
Y los hay que, lejos de respetar al profesor o ponente que habla desde el podio, sobre el escenario, responden o hacen llamadas. Y su acción se repite a lo largo del día hasta llegar a desesperar a aquellos que queremos atender lo que nos cuentan.
Es muy triste que quienes se están preparando para entender mejor el mundo de la comunicación política, que están llamados a hacer campaña política, a ganarse la confianza del votante, no tenga una pizca de respeto por sus compañeros de aula, pero sobre todo, respeto por quien trata de comunicarle nuevos conocimientos que le sirvan para hacer un mejor y más efectivo trabajo electoral.
Eso, sin contar a los que entablan conversaciones paralelas mientras el profesor sigue con su lección. ¡Lamentable comportamiento!
10.6.09
El dengue y la gripe A-H1N1
La gripe A-H1N1 ha afectado en la República Dominicana, hasta este miércoles 10 de junio, de manera oficial, a casi un centenar de personas. A estas alturas, aún no tengo claro si una mujer que murió la semana pasada fue víctima de esta influenza o de otro mal que ya padecía.
Leo hoy en Listín Diario que el dengue ha matado en lo que va de año a ocho personas y ha afectado a casi 1,300.
Para la primera, se han comprado equipos y medicamentos. Para la segunda, que es "endémica" y no hay quien nos la quite de encima, apenas hay alguna que otra campaña de concienciación, cuando no sería descabellado afirmar que ésta es más peligrosa para los dominicanos y visitantes que la famosa nueva gripe.
El mismo esfuerzo que se está haciendo para prevenir contagios de la enfermedad de moda se debería hacer durante todo el año para prevenir el dengue. O más.
Leo hoy en Listín Diario que el dengue ha matado en lo que va de año a ocho personas y ha afectado a casi 1,300.
Para la primera, se han comprado equipos y medicamentos. Para la segunda, que es "endémica" y no hay quien nos la quite de encima, apenas hay alguna que otra campaña de concienciación, cuando no sería descabellado afirmar que ésta es más peligrosa para los dominicanos y visitantes que la famosa nueva gripe.
El mismo esfuerzo que se está haciendo para prevenir contagios de la enfermedad de moda se debería hacer durante todo el año para prevenir el dengue. O más.
29.5.09
Un 19 de mayo especial

El pasado martes 19 (de mayo) fue especial. Profesionalmente sentí que algo había cambiado en mi vida. En Madrid, la capital de España, asistí a un momento que me ayudó a repasar mi carrera profesional de un vistazo y darme cuenta de que he logrado alcanzar retos y sembrar semillas sobre las que pocas veces reflexiono y que apenas valoro.
Ese día hacía casi un año que le planteé a Félix García, presidente de Multimedios del Caribe, la posibilidad de entrar en contacto con el Grupo PRISA para ver qué disposición había para alcanzar un acuerdo que llevara su buque insignia, el diario EL PAÍS, a la República Dominicana.
Llegar a ese punto fue producto de un ejercicio de pensamiento animado por conversaciones breves con gente como Paco Castillo, Luisín Mejía o Julio Ortega Tous. Ellos querían leer el periódico en el papel de toda la vida y, como entre mis ocupaciones está la de escribir de cuando en vez para el autodenominado “diario global en español”, me lo reclamaban.
Algún comentario le había hecho al respecto a Miguel Ángel Bastenier, hoy un jubilado en acción –sigue con su columna en el matutino y dando clases allá donde le buscan- e incluso le llegué a enviar algún mensaje sobre el tema a Joaquín Estefanía, director de la escuela de periodismo que comparten EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid, a quien conocí gracias a mi trabajo en FUNGLODE.
Todo había quedado en escarceos sin resultado. Hasta que retomé el tema con “Baste” y le mandé un correo electrónico a José Manuel Calvo, subdirector de EL PAÍS. A partir de ahí, se inició un proceso de conversaciones, de informes, de reuniones en Madrid y en Santo Domingo, hasta los acuerdos finales.
Desde el miércoles 20 de mayo, la edición internacional de EL PAÍS circula en la República Dominicana, luego de que ese martes especial, en horas de la tarde, con la presencia del Presidente Leonel Fernández como testigo de excepción, en la sede central de PRISA, en la Gran Vía madrileña, Félix García e Ignacio Polanco, ratificaran su voluntad de seguir adelante con lo que fue una idea, casi un sueño, y que, por decisión de ambos, puede ampliarse a otros acuerdos que envuelvan televisión, radio e internet.
No estuve en tan emotivo acto protocolar, por eso, por protocolar, y reservado a unos pocos. Pero, en la puerta de Gran Vía 32, aguardé a que todos los protagonistas con nombre salieran del edificio tras la “ceremonia”. Las ansiedades dejaron sitio a las emociones. Y ya por la noche, cenando con algunas personalidades del mundo dominicano, ese gusanillo de la satisfacción por haber contribuido a hacer realidad una idea, me recorrió durante unos efímeros instantes. Al fin y al cabo, como me dijo mi esposa, Ony, en un SMS mientras transcurrían los protocolos, “Este día es tuyo”. Ella ha lo ha vivido tanto como yo.
Etiquetas:
el caribe,
el país,
periodismo,
prisa
Suscribirse a:
Entradas (Atom)
