17.1.10

Fin de semana para la solidaridad con Haití


Hasta para las tragedias existe el fin de semana. En este caso, para acciones y muestras de solidaridad, no para descansar. Jimaní, a 280 kilómetros al suroeste de Santo Domingo, fue ayer el principal punto de trasiego de solidarios y mercancías de ayuda hacia la derruida Puerto Príncipe. En el punto de Malpaso, el general Gil, del Cuerpo Fronterizo dominicano, daba instrucciones para ordenar, en la medida de lo posible, el cruce a través de la verja. “Hoy está siendo más complicado. Estamos recibiendo más vehículos”. Tanto que salen como que llegan. De los que se van, muchos son camiones con plantas de generación eléctrica, baños portátiles, agua, combustible. Otros, todoterrenos en su mayoría, cargados con todo lo que han podido meter y voluntarios que insisten en llegar al desastre para ayudar en lo que puedan, sin importar que ya el olor a muerte y el riesgo de epidemias dominan el ambiente de la destrozada capital haitiana.

Los dominicanos llegaban de todas partes del país con comida en lata, agua, leche empaquetada, medicinas… Todo lo que otros vecinos de sus localidades o miembros de organizaciones de diferentes tipos han aportado para ayudar a sus “hermanos haitianos”. Se unen a los cientos de médicos, de enfermeras, de voluntarios de la Defensa Civil, de militares y de gentes corrientes que han puesto su grano de arena desde el mismo martes 12, cuando tembló la tierra también bajo sus pies. Los hay que quieren cruzar y llevar las ayudas personalmente. “Pudimos hablar con unos hermanos allí –explicaba un religioso- y nos esperan”. Otros prefieren entregar sus aportes a quienes coordinan el operativo desde la fortaleza militar de Jimaní. Algunas naves y locales vacíos han sido habilitados como centros de acopio para dar cabida a tanta muestra de solidaridad.

Bajo un sol de justicia, en el alborotado lugar, tres monjas están pendientes de unas compañeras que llegaban a buscarlas. Son Hermanas de la Caridad y permanecen cerca del paso pendientes del contacto del otro lado. “Nuestro edificio allí se cayó, pero el de los padres del frente está habilitado y vamos a ayudar”, dicen antes de que avisten una camioneta conducida por otra hermana. Lo que esperaban para ir al corazón de la tragedia a llevar apoyo y paz espiritual.

El polvo causado por las ruedas de los vehículos genera una especie de neblina incómoda que apenas cesa. Los militares que custodian la verja llevan un protector para cubrirse nariz y boca. “Les tratamos de parar, pero como saben que tenemos cierta flexibilidad humanitaria, algunos abusan”, dice uno de ellos tras fracasar en su intento de frenar a dos haitianos que han cruzado de modo ilegal en una moto. “Pero lo tenemos todo controlado porque los que llegan aquí han pasado antes un control del otro lado”, afirma para su tranquilidad. Un oficial de la Inteligencia del Ejército lo corrobora. Recuerda cómo él y otros agentes lograron detener a un iraní y un colombiano que se habían fugado de la cárcel de Puerto Príncipe. “Si no hubiera el riesgo de que otros les sigan los pasos, seríamos un poco más flexibles”.

Los que continúan llegando sin problema, aunque en menor medida, son los heridos. El Hospital General Melenciano lucía un poco más descongestionado de pacientes, aunque con mucho más personal de atención médica. Incluso estudiantes de medicina haitianos, que además de dar apoyo, servían de traductores para sus sufridos compatriotas. “Llegué anoche (de Santo Domingo, donde estudia) y es una situación muy difícil”, dice Marseille Peterson, quien de todas formas piensa en cruzar la frontera para encontrarse con familiares que sabe vivos. “Otros no aparecen y eso me tiene preocupado”.

Una enfermera le pide apoyo. “Necesito que les digas a los que están en esta sala que los vamos a trasladar a otro lugar para poner aquí a los que estamos operando”. Sacan a un joven que tiene un hoyo en plena frente. Dantesco. Inmediatamente después, arrastran sobre un colchón a una señora cuya pierna derecha, cubierta por una sábana, se intuye incompleta. El olor a descomposición es fuerte. Va a cirugía.

La habilitación de albergues para aquellos heridos que tras las primeras atenciones sólo requieren de seguimiento ambulatorio le permite al director del centro, doctor Mateo, cierta tranquilidad. “Los referimientos también han ido agilizándose”, explica, aunque todavía hay gente sobre colchones en los pasillos en los que la noche anterior una mujer leía salmos en alto, biblia en mano, mientras los heridos cantaban alabanzas. Estremecedor y emotivo hasta poner los pelos de punta.

A escasos 100 metros del Hospital, la Primera Dama de la República Dominicana, Margarita Cedeño, mujer de sensibilidad, está reunida con los ministros de las Fuerzas Armadas, el de Salud y el de Trabajo, entre otros. Conversan sobre cómo van los operativos antes de hacer un recorrido por el lugar. Está acompañada de un funcionario de la FAO, de la que es embajadora extraordinaria. “He venido para dar apoyo moral y ver cómo podemos agilizar la distribución de alimentos en Haití, que parece ser un serio problema”. También tiene palabras de solidaridad para el pueblo vecino que sufre la tragedia del terremoto. Se le corta la voz. Finalmente solloza. “Queremos ver qué más podemos hacer en atención de salud”, dice con lágrimas en los ojos.

Hasta ahora República Dominicana ha sido de las naciones que más ha hecho por su vecino fronterizo. No ha dejado de brindar asistencia sanitaria a todo el que la ha requerido, en Puerto Príncipe y, sobre todo, en unos hospitales que ya muestran síntomas de saturación. Por eso, como dice el ministro de Salud, Bautista Rojas, están tratando de gestionar la habilitación urgente de hospitales de campaña en los alrededores de Puerto Príncipe.

19.8.09

Olimpiadas de ciberperiodismo para jóvenes estudiantes


A través de mi twitter (@IbanCampo) comuniqué hace unos días el inicio de la tercera edición de las Olimpiadas de Ciberperiodismo para Jóvenes Estudiantes de la República Dominicana. Ahora que estamos en el ecuador de la competición de aprendizaje y puesta en práctica, cuento qué es esto.

Hace tres años, mi amigo Santiago Tejedor, doctor en Ciberperiodismo por la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB), me envió un correo para contarme una idea. Se trataba de organizar una competición entre estudiantes de periodismo con la idea de, a partir de la transmisión de conocimientos básicos sobre ciberperiodismo, construyeran una propuesta periodística en internet a partir de plataformas gratuitas tipo blog.

A partir de ahí, FUNGLODE, la fundación en la que trabajo como Director de Comunicación, se sumó a la idea, contactamos con las tres principales escuelas de Comunicación de República Dominicana, obtuvimos el apoyo del Despacho de la Primera Dama y del Instituto Tecnológico de las Américas (ITLA) y, en el mes de agosto de 2007, arrancó la primera edición.

En poco más de 15 días, estudiantes casi novatos en la carrera, se encerraron en un aula, prestaron atención a lo que Santi y yo les contábamos, generaron sus ideas de cibermedio, aprendieron a usar herramientas disponibles en la red para hacer periodismo y presentaron a un jurado formado por profesionales del periodismo sus proyectos vía un enlace de internet.

A trancas y barrancas, hemos llegado al tercer año. En esta ocasión, 24 alumnos han asumido el reto y ya trabajan en sus proyectos. Tienen hasta el próximo 24 de agosto para entregar una pequeña memoria de su proyecto y el enlace para poder visualizarlo.

El 26 de agosto, en el auditorio de FUNGLODE, quienes asistan a la clausura, abierta al público, podrán contemplar lo que estos estudiantes han logrado en el tiempo récord de 15 días. Luego sabremos cuáles se llevan las medallas de oro, plata y bronce. Habrá alegrías y decepciones. Pero todos habrán tenido una experiencia que, por ediciones anteriores, les marca para su futuro.

Y hay grupos que han seguido con sus proyectos una vez finalizadas las Olimpiadas. Y así han creado su propio puesto de trabajo.

17.8.09

Ana nos acecha

Llegó mediados de agosto. Llegó el inicio de la mayor actividad de la temporada ciclónica. Hasta ahora estábamos libres de peligro. Desde anoche, el rabillo del ojo mira al cielo. Depresión tropical a la vista. Ana, ése es su nombre, nos quiere inundar. Trae mucha agua. Menos viento.

Se han activado las alerta. Me inquieta lo que pueda pasar en zonas ya saturadas por aguas caídas durante dos años y que no terminan de filtrarse hacia el subsuelo. Los terrenos están saturados. Y la gente se resiste a abandonar lo poco que tiene para buscar otro lugar en el que reemprender su vida sin peligro.

Esta noche dormiremos como las gallinas, por si hay que levantarse a sobre proteger el hogar, en el que ya hemos tomado algunas precauciones. Pero nunca se sabe. El clima, como la naturaleza, es imprevisible. Sólo queda esperar que Ana se apiade de nosotros y no se cebe con República Dominicana.

4.7.09

Frustante Plaza Lama

A la nevera de casa se le concentra agua en la parte inferior, justo debajo de los cajones de frutas y verduras. No tiene aún un año y es fruto de un cambio por otra, de la misma marca, que llegó defectuosa. La adquirimos en Plaza Lama, por aquello de que era una buena oferta. Pero la experiencia me está confirmando que mejor me olvido de la que llaman la Supertienda.

Llevo una semana detrás de ellos para ver si vienen a ver qué le pasa. El primer contacto telefónico logrado resultó en fracaso. "Necesitamos el número de la factura". Le dije que no lo tenía encima. "Pues entonces venga a nuetra tienda y buscamos la referencia". No la podían buscar en línea, sino que yo debía encontrar el tiempo para poder acudir allí y hacer el reporte para que me enviaran al técnico a reparar la avería.

Encontré la factura en casa hace cosa de seis días. Desde entonces, ha sido imposible comunicarme con las personas que deben tomar el reporte. Llamo a la central, 809 533 4848,y te dan instrucciones para marca una extensión o el 0 para contactar con la recepcionista. "La extensión que ha marcado no existe", pero ellos la ofrecen con alternativa. Y la recepcionista nunca está disponible, "saliendo del sistema". Y acaban la llamada. Es frustrante. Ni siquiera toman el auricular en Servicios al Cliente.

Reviso su página web, pero lo único que me ofrecen son productos. No hay dónde encontrar una sección con números de contacto o con indicaciones de cómo proceder si hay un problema. Pruebo llamando al 809 274 5262, que aparece en grande en la zona superior, y pienso que ahora sí. "Para hablar con un representante, pulse 0". Se cierra la llamada inmediatamente lo hago.

Me doy por vencido por hoy. Sacaré el agua de debajo de los cajones plásticos una vez más y tendrá que ser el lunes cuando vuelva a intentarlo. ¡Qué les digo!

24.6.09

Lamentable comportamiento

Asisto este miércoles 25 de junio a la tercera sesión de un diplomado de comunicación política y campañas electorales, iniciativa de un grupo vinculado con FUNGLODE y de la Universidad George Washington. Muchos de los asistentes son políticos en ejercicio o personas vinculadas con la política, en distintos niveles.

Durante toda la jornada, los celulares suenan. Los apagan una y otra vez porque sus dueños no son capaces de ponerlos en la modalidad de "silencio" o de "vibrador".

Y los hay que, lejos de respetar al profesor o ponente que habla desde el podio, sobre el escenario, responden o hacen llamadas. Y su acción se repite a lo largo del día hasta llegar a desesperar a aquellos que queremos atender lo que nos cuentan.

Es muy triste que quienes se están preparando para entender mejor el mundo de la comunicación política, que están llamados a hacer campaña política, a ganarse la confianza del votante, no tenga una pizca de respeto por sus compañeros de aula, pero sobre todo, respeto por quien trata de comunicarle nuevos conocimientos que le sirvan para hacer un mejor y más efectivo trabajo electoral.

Eso, sin contar a los que entablan conversaciones paralelas mientras el profesor sigue con su lección. ¡Lamentable comportamiento!

10.6.09

El dengue y la gripe A-H1N1

La gripe A-H1N1 ha afectado en la República Dominicana, hasta este miércoles 10 de junio, de manera oficial, a casi un centenar de personas. A estas alturas, aún no tengo claro si una mujer que murió la semana pasada fue víctima de esta influenza o de otro mal que ya padecía.

Leo hoy en Listín Diario que el dengue ha matado en lo que va de año a ocho personas y ha afectado a casi 1,300.

Para la primera, se han comprado equipos y medicamentos. Para la segunda, que es "endémica" y no hay quien nos la quite de encima, apenas hay alguna que otra campaña de concienciación, cuando no sería descabellado afirmar que ésta es más peligrosa para los dominicanos y visitantes que la famosa nueva gripe.

El mismo esfuerzo que se está haciendo para prevenir contagios de la enfermedad de moda se debería hacer durante todo el año para prevenir el dengue. O más.

29.5.09

Un 19 de mayo especial


El pasado martes 19 (de mayo) fue especial. Profesionalmente sentí que algo había cambiado en mi vida. En Madrid, la capital de España, asistí a un momento que me ayudó a repasar mi carrera profesional de un vistazo y darme cuenta de que he logrado alcanzar retos y sembrar semillas sobre las que pocas veces reflexiono y que apenas valoro.

Ese día hacía casi un año que le planteé a Félix García, presidente de Multimedios del Caribe, la posibilidad de entrar en contacto con el Grupo PRISA para ver qué disposición había para alcanzar un acuerdo que llevara su buque insignia, el diario EL PAÍS, a la República Dominicana.

Llegar a ese punto fue producto de un ejercicio de pensamiento animado por conversaciones breves con gente como Paco Castillo, Luisín Mejía o Julio Ortega Tous. Ellos querían leer el periódico en el papel de toda la vida y, como entre mis ocupaciones está la de escribir de cuando en vez para el autodenominado “diario global en español”, me lo reclamaban.

Algún comentario le había hecho al respecto a Miguel Ángel Bastenier, hoy un jubilado en acción –sigue con su columna en el matutino y dando clases allá donde le buscan- e incluso le llegué a enviar algún mensaje sobre el tema a Joaquín Estefanía, director de la escuela de periodismo que comparten EL PAÍS y la Universidad Autónoma de Madrid, a quien conocí gracias a mi trabajo en FUNGLODE.

Todo había quedado en escarceos sin resultado. Hasta que retomé el tema con “Baste” y le mandé un correo electrónico a José Manuel Calvo, subdirector de EL PAÍS. A partir de ahí, se inició un proceso de conversaciones, de informes, de reuniones en Madrid y en Santo Domingo, hasta los acuerdos finales.

Desde el miércoles 20 de mayo, la edición internacional de EL PAÍS circula en la República Dominicana, luego de que ese martes especial, en horas de la tarde, con la presencia del Presidente Leonel Fernández como testigo de excepción, en la sede central de PRISA, en la Gran Vía madrileña, Félix García e Ignacio Polanco, ratificaran su voluntad de seguir adelante con lo que fue una idea, casi un sueño, y que, por decisión de ambos, puede ampliarse a otros acuerdos que envuelvan televisión, radio e internet.

No estuve en tan emotivo acto protocolar, por eso, por protocolar, y reservado a unos pocos. Pero, en la puerta de Gran Vía 32, aguardé a que todos los protagonistas con nombre salieran del edificio tras la “ceremonia”. Las ansiedades dejaron sitio a las emociones. Y ya por la noche, cenando con algunas personalidades del mundo dominicano, ese gusanillo de la satisfacción por haber contribuido a hacer realidad una idea, me recorrió durante unos efímeros instantes. Al fin y al cabo, como me dijo mi esposa, Ony, en un SMS mientras transcurrían los protocolos, “Este día es tuyo”. Ella ha lo ha vivido tanto como yo.

4.5.09

Un libro por la patria

Bastaba con entregar un libro para obtener una entrada para el macroconcierto que tuvo lugar el viernes 1 de mayo en el Palacio de los Deportes de Santo Domingo. Fue una fiesta de la música por una buena causa que, hasta ese día, había "recaudado" 50,000 libros para poblar las bibliotecas de las escuelas menos pudientes del país.

Las puertas del centro deportivo quedaron abiertas a las seis de la tarde. En el espacio VIP no se vieron las habituales caras de conciertos organizados por los empresarios habituales. Pueblo y más pueblo, salvo tres o cuatro trajeados, entre ellos, en primera fila, el presidente de la entidad organizadora, la Fundación Nacional de Desarrollo Integral (FUNDI), el secretario de Estado Félix Bautista.

La iniciativa es loable y, a lo largo de esta semana, podría completarse con otros 80,000 ejemplares que, según dijo sobre la tarima el presidente del comité organizador de la campaña, el empresario Manuel García Arévalo, estaban prometidos.

Kinito Méndez, Eddy Herrera, Los Hermanos Rosario, Fernando Villalona, Milly Quezada, Sergio Vargas... merengue de calidad salpicado con notas de salsa puestas por El Canario, la banchata de Raulín Rodríguez y el son de Fernando Echavarría, para que el caballo mayor, Jhonny Ventura. Y, claro, con semejante repertorio, fue difícil ver al público sentado, salvo aquellos que tenían cara de haber asistido obligados o porque no les quedó otro remedio, que también los hubo.

Tras bastidores, Sergio Vargas pidió acciones como la que apoyó para lograr llevar médicos a las escuelas. "¿De qué sirve llevar libros si los ojos están enfermos?", se preguntaba. Milly, exultante, estaba feliz por la causa, cuya institucionalización anunció. Y Fernando Villalona, el último en llegar al Palacio de los Deportes, también tenía la sonrisa en la boca por poder ayudar a llevar libros a las escuelas "para que los niños puedan aprender".

29.4.09

Comunicación y la gripe ¿porcina?

El martes en la noche recibí un SMS de Onysela, mi esposa, también periodista, en el que me informaba del ingreso de una muchacha mexicana en la Clínica Corazones Unidos de Santo Domingo con síntomas de gripe. Saltaron las alarmas. Y no era para menos.

Había que esperar los resultados de las pruebas y análisis para saber si esta joven de 23 años que había llegado a la República Dominicana el lunes padecía la que han bautizado "Gripe porcina". Y llegaron en la mañana de este miércoles. Negativo. ¡¡¡Uffff!!! Un toque de atención sin embargo para no relajarse.

Me ha llamado la atención, en todo esto, el gran escándalo que se ha organizado desde el fin de semana y que ha generado una especie de pánico traducido, en algunos casos, en sensacionalismo que ha llevado a pesonas vinculadas a la comunicación y el periodismo a saltarse las más básicas normas de la profesión que vivo y defiendo.

Una amiga me decía esta mañana en una reunión que había escuchado en la televisión que el diagnóstico de la joven azteca era positivo. Me extrañaba no ver en los digitales noticia de tal trascendencia. La negación horas más tarde me hacía lamentar la falta de profesionalidad que a diario recibo de los medios de comunicación, salvo las excepciones de lugar.

La historia se repitió con un e-mail enviado por un colega en el que decía que no tomáramos en broma la gripe de los puercos (¿saben de algún puerco enfermo, muerto o algo por el estilo por esta enfermedad supuestamente causada por ellos?), que ya la mexicana estaba "infectada" y que había que cuidarse. Le tuve que llamar la atención y pedirle que, la próxima vez, corrobore las informaciones antes darlas por reales.

En la noche he leído una noticia en EL PAÍS que ha confirmado mis dudas sobre lo que nos están contado de esta enfermedad. ¿Hasta dónde es cierto que las muertes en México y Estados Unidos, lamentables todas, se deben a esta "nueva gripe"? ¿Nos están contando algún cuento exagerado por algún interés en paticular? Creo que en los próximos días iremos recibiendo información que colocará todo en su respectivo lugar.

28.4.09

El colmo del SMS bancario

No me quedó otra que reírme. El banco que mencioné en mi otro post no fue capaz de mandarme ni un SMS para anunciar la cancelación de mi tarjeta de débito por problemas con su seguridad, pero sí me mandó esta mañana otro mensaje.

Decía algo así como que me invitaban, el próximo viernes, a disfrutar gratis de una obra que será escenificada en el Teatro Nacional de Santo Domingo. Lo dicho, el colmo.

No pasé hoy por el cajero a revisar si la nueva tarjeta estaba activa. Tras ver la "invitación" por el celular se me han quitado las ganas. Y por si fuera poco, esta mañana me cortaron la luz por un despiste en la fecha de pago. Pero eso será en otro momento. Recopilo unos datos para mostrar una gran incongruencia.

26.4.09

Pique por un banco

El viernes 24 de abril, por la tarde, después de un almuerzo de trabajo con el gurú del mercadeo y las relaciones públicas 2.0 David Meerman Scott, tomé mi ruta a casa para cambiarme y acercarme a la Sala de la Cultura del Teatro Nacional. Debía asistir a la celebración del quinto aniversario de la revista Global, de la fundación en la que trabajo.

Mi cartera estaba vacía, así que decidí parar en un cajero del Banco Popular que queda cerca de casa. Metí la tarjeta en la ranura, me la devolvió y comencé la operación. ¡Sorpresa! Me pide que contacte con el banco. Pruebo de nuevo, por si había algún error técnico. Nada, no funciona. Llamé al banco, servicio al cliente.

"Su tarjeta ha sido cancelada y debe pasar por una sucursal para que le entreguen otra". Pedí una explicación, pues la que tenía en mis manos caducaba dentro de cinco años. "Para evitar fraudes hemos procedido a cancelar tarjetas". ¿Por qué no me lo habían avisado? ¿Y si hubiera tenido una emergencia y para eso necesitaba el dinero?

Alterado por la incompetencia comunicativa del banco, le pedí explicaciones a alguien que, por otra parte, no podía hacer gran cosa más que escucharme y repetirme, tras pedir excusas, que debía pasar a buscar otra y activarla. ¿No se dan cuenta del mal que provoca un problema de comunicación? Me causaron mal humor, tuve que gastar dinero en una llamada, desplazarme en mi vehículo a buscar la tarjeta, consumiendo gasolina y desgastando piezas, perdí el tiempo que tenía destinado para otros asuntos personales.

En suma, una mala comunicación del banco con el cliente -no sé a cuántos les habrá pasado lo mismo- generó mi descontento y mi desconfianza hacia una entidad que, además, no podía activarme la nueva tarjeta hasta pasadas 48 horas laborales. Todo esto lo pudieron evitar si me hubieran mandado un SMS, hecho una llamada, enviado un e-mail o incluso una carta informándome de su problema y pidiéndome que pasara a buscar un nuevo plástico por la sucursal de mi conveniencia.

17.8.07

Alerta de huracán

República Dominicana se prepara para recibir el impacto del primer huracán de la temporada. Dean ya ha adquirido forma y fuerza de huracán. Por ahora es de Categoría 2 en la Escala Safir-Simpson, sobre un total de 5 niveles.

Esta pasada noche ha afectado a las Antillas Menores, la barrera de islitas que separa el océano Atlántico del Mar Caribe. Se dirige en dirección Oeste hacia Jamaica y pasará por debajo de Puerto Rico y la República Dominicana.

Sus vientos de huracán, de hasta 170 kilómetros por hora, se extienden 35 klómetros a la redonda del ojo del ciclón. Los efectos de tormenta tropical -vientos cercanos a los 100 kilómetros por hora y fuertes lluvias- se extienden hasta 295 kilómetros desde el ojo.

Esto significa que las personas que viven en el àrea de impacto de Dean tendrán que tomar medidas como asegurar objetos que puedan salir volando o que puedan caer por un golpe de viento. También hay que asegurar los cristales de las casas, hacerse de comida en lata y de bebidas hidratantes, tener linternas...

En zonas de alta vulnerabilidad -riveras de los ríos, montañas, paseos de costa,...- se recomienda a los habitantes que busquen refugios seguros para no verse afectados. Hay riesgos de inundaciòn y deslizamiento de tierras.

Las autoridades están emitiendo boletines informativos, con alertas y recomendaciones, a lo largo del dìa. Se espera que en menos de 36 horas suframos los efectos del primer ciclón de una temporada cuyos pronósticos la califican de más activa de lo normal.

16.8.07

Dean inaugura la temporada ciclónica 2007

El huracán Dean se aproxima hacia el Caribe con vientos sostenibles más fuertes de 150 kilómetros por hora. Se mueve a una velocidad de 37 kilómetros por hora en dirección Oeste. Su trayectoria ha ido variando hacia el Sur, dado que hace un par de días se dirigía a Puerto Rico, luego a República Dominicana y, de acuerdo a las previsiones, su ojo pasaría por debajo de Jamaica en dirección hacia costas mexicanas.

Dean llega a mediados de agosto, como suele ser habitual en los últimos años. La temporada ciclónica comienza el 1 de junio y se extiende hasta el 30 de noviembre. Sin embargo, su mayor actividad se regiestra entre el 15 de agosto y el 30 de octubre.

República Dominicana se ha librado del impacto de un huracán desde 2004. El 16 de septiembre de ese año, Jeanne entró por el Este de este país y se despñazó en sentido noroeste. Barrió toda la zona Este y Nordeste dominicano con fuertes lluvias y vientos de hasta 190 kilómetros por hora. Murieron algo más de 20 personas -alrededor de 1,600 en a su paso por Haití luego de dejar tierras de Quisqueya en dirección a Florida- y se cayeron varios puentes de la red principal de carreteras. Los polos turìsticos de Punta Cana y Bàvaro quedaron incomunicados durante varios días.

Tras dos años de relativa calma, en los que las amenazas no se concretaron, Dean recuerda que es hora de ponerse de nuevo en alerta. Llega la temporada caliente de huracanes.

13.9.06

Ley seca con sabor a toque de queda

Hacía mucho tiempo que no escribía. Viajes, retornos, más viajes y... cierta indisciplina. Esto de los blogs es algo a lo que hay que acostumbrarse. Voy a ver si puedo retomar el curso y comienzo a escribir más a menudo. De momento, les dejo esta historia que escribí para El País, donde no salió completa. Aquí tiene la versión original:

República Dominicana es uno de esos países tropicales en los que si uno quiere marcha la puede tener los siete días de la semana y a todas horas. ¿O habrá que decir “era”? Los que disfrutan de las noches de jolgorio bañadas en niveles etílicos de diferente grado, según los gustos y capacidades físicas, seguro que se suman al tiempo pasado. El verano de Santo Domingo, Santiago, Puerto Plata, La Romana… en fin, de las principales ciudades del país, se ha visto alterado por la emisión de una norma gubernamental que limita el horario de venta de alcohol. El decreto 308-06, del 24 de julio pasado, prohíbe vender bebidas alcohólicas a partir de las 12 de la noche entre domingo y jueves, y a partir de las 2 de la madrugada, los viernes y sábados. Al que no haga caso, le pueden cerrar, temporal o definitivamente, el establecimiento, cancelarle el permiso para operar e, incluso, aplicarle otras sanciones dispuestas por las leyes y reglamentos dominicanos.

¿Por qué un cambio tan radical en un país en el que la madrugada podía ser regada con alcohol sin límites de ninguna clase? Como dicen los miembros del sector hostelero, una tierra “de gran tradición de vida nocturna”. Hay un poco de todo. Pero el motivo principal es la voluntad de las autoridades de reducir los niveles de violencia en los que se ha sumido el país caribeño desde hace aproximadamente tres años. "Actuamos contra aquello que tiende a propiciar la violencia, como lo es el exceso en el consumo de bebidas alcohólicas”. Las palabras de Bernardo Santana Páez, jefe de la Policía Nacional, no dejan lugar a dudas.

Ciertamente, las facilidades para embriagarse en la República Dominicana llegaban –quizá llegan aún- hasta el punto de poder comprar una bebida espirituosa sin bajarse del coche y consumirla al volante –sí, sí, tal cual lo usted lo lee- como si de un refresco, un zumo o una botellita de agua se hubiera tratado. Aquello de, “Si bebes, no conduzcas” se convertía en un sinsentido en esta tierra bendita del Caribe –dicen por aquí que no ocurren más desgracias de las habituales porque Dios no quiere. De ahí a que el incremento de la delincuencia esté directamente relacionado con el consumo de alcohol… Las propias autoridades han reconocido que es el incremento de consumo de droga una de las principales responsables.

El decreto 308-06 ha provocado sensaciones para todos los gustos. Sobre todo dos: frustración y alivio, depende de lo que a uno le guste o no la jarana. Los más tranquilos, aquellos que defienden la tesis de que la juerga no depende del alcohol, están felices porque piensan que por fin habrá paz y tranquilidad para dormir. En cambio, quien estaba acostumbrado a tener “barra libre” hasta que el cuerpo aguantara ha tomado la medida con desgana. Una de dos: empiezan la fiesta antes o cuando se corta el suministro de bebidas espirituosas siguen el bonche con lo previamente comprado. Porque el decreto no dice nada de “prohibido beber alcohol después de las…” o que “hay que cerrar a las…”, aunque las fuerzas de seguridad lo interpretan como les conviene y ordenan bajar la persiana de los locales con amenazas de diversa índole. Luis Brocker, presidente de la Asociación de Restaurantes de la Ciudad Colonial de Santo Domingo, se quejaba el martes públicamente. “Es un error lo que están cometiendo esas patrullas, porque se presentan con una actitud hostil y hasta sacan del lugar a los turistas, los invitan a salir, como si el país viviera una dictadura militar. Eso ahuyenta a los visitantes”.

La frustración del empresario hostelero confirma el sentir que desde días después de la emisión del decreto se percibía entre sus colegas. El presidente saliente de la Asociación Nacional de Hoteles y Restaurantes (Asonahores), Enrique De Marchena, afirmaba a principios de agosto que el sector no puede aguantar una medida de tales características más de tres meses si quiere ser competitivo. El ministro de Turismo, Félix Jiménez no compartía totalmente esa tesis. Sin embargo, el martes se destapó con la idea de que convendría flexibilizar las medidas en algunas zonas. “Yo creo que ya la ciudadanía ha ofrecido suficiente respaldo en más de un 93 por ciento a estas medidas y yo abogo por el mantenimiento, haciendo las excepciones que decía de Cabarete (unos 240 kilómetros al nordeste de la capital), la ciudad antigua de Santo Domingo y así gradualmente” en función de los resultados obtenidos en dichas áreas.

En una carta pública remitida al Presidente de la República, Leonel Fernández, los hosteleros propusieron algunos cambios, como el de que se amplíe en dos horas el horario de venta: hasta las 2:00 de la madrugada de domingo a jueves y hasta las 4:00 los viernes y sábados. Si no hay modificaciones, dicen que tendrían que despedir a unos 100,000 trabajadores de los 200,000 que emplean.

Como aliados para su causa tienen a los artistas. Si no hay bonche no los contratan y su nivel de ganancias peligra. El merenguero Sergio Vargas, diputado desde el pasado 16 de agosto, parece ser uno de los llamados a tratar de convencer al mandatario de que el pan suyo de cada día depende de que haya fiesta nocturna. Mientras tanto, “ley seca con sabor a toque de queda”.

19.7.06

Debutante en el Mundial de fútbol

Cuando era niño, uno de mis principales anhelos era jugar en la Real Sociedad, el equipo de fútbol que representa a mi ciudad, Donostia (San Sebastián) y a mi provincia, Gipuzkoa. Creo que ese sigue siendo uno de las grandes sueños de los niños donostiarras porque la Real está muy dentro de la población. Jugué fútbol, mal o bien, hasta los 18 años casi ininterrumpidamente. Lo digo porque durante un par de años probé con el atletismo. Pero el balón me llamó de nuevo y hasta que mi tobillo izquierdo ya no dio más de sí, lo tuve entre los pies lo más que pude.

No llegué a la Real, pero soy socio y accionista del club de mis amores y cada vez que voy a casa aprovecho para ir al estadio a animar a los jugadores. Disfruto todo lo que puedo, pero también me frustro cuando no me deleitan con el juego que espero de ellos. Sufro como un aficionado más. Aunque quizá con una diferencia: como periodista comencé en el mundo del deporte y tengo facilidad para distanciarme de los sentimientos y analizar la situación sobre el terreno y fuera de él con más frialdad que quien llega cada domingo a la grada a sentirse uno más del club.

Cuando me hice periodista lo único a lo que aspiraba era a ser el narrador de los partidos de la Real. Pude cumplir mi aspiración en 1992, a un año de graduarme, cuando en verano hice mi pasantía en Radio Euskadi en la sección de deportes y tuve la ocasión de asistir a los entrenamientos, hacer apuntes desde el terreno de juego los días de partido, entrevistar a jugadores, entrenadores y directivos… Un sueño hecho realidad.

La vida me trajo a Santo Domingo tres años después de esa experiencia y de otras que llegaron en 1993 y 1994. Un lapsus en mi periplo dominicano, en 1996, volvió a ponerme en la labor de narrador deportivo. Pero desde ese entonces no había tenido la oportunidad de hacerlo. Hasta el pasado 9 de junio.

En los medios que he trabajado en República Dominicana he tenido especial mimo con las secciones de deportes. Eso, a pesar de ser mi país de adopción un lugar en el que el béisbol domina el espectro informativo. Pero cada cuatro años, cuando llega el Mundial, algo pasa que todo el mundo se vuelve aficionado el fútbol.

Este año, Cadena de Noticias y Virus, dos canales de televisión nacionales, hicieron un esfuerzo para llevar a los dominicanos los 64 partidos mundialistas y contaron comigo para ser parte del equipo de narradores-comentaristas. Me he dedicado, durante 17 encuentros en los que he participado, a hacer comentarios de tipo táctico, estratégico… He tratado de explicar a los televidentes algunas situaciones de los partidos basándome en la posición de los jugadores, en las incidencias del juego y en las circunstancias que suelen influir en competiciones como éstas.

He compartido acción con Jorge Rolando Bauger, Jorge Allen Bauger y Félix Disla principalmente, los tres príncipes del fútbol televisado en la República Dominicana. No he coincidido en ningún partido con el resto de compañeros: Daniel Santana, Leo Reyes y Lalo Rodríguez. Pero junto con todos ellos he tenido la experiencia de volver a hacer lo que me inspiró para hacer periodismo: narrar juegos de fútbol.

La experiencia ha sido preciosa. Y no crean que es tan sencillo esto de llevar a la gente la información futbolística. Estar preparado requiere de varias horas de investigación sobre los jugadores y cuerpos técnicos, leer las noticias sobre lo que acontece dentro y fuera de las selecciones, aprenderse las caras y números de los jugadores, saber sobre las ciudades y estadios donde tienen lugar los encuentros, conocer detalles de economía, sociedad y política de los países participantes… Un esfuerzo fuera de cámara que quizá muchos no atienden a conocer.

Pero tantas horas de trabajo son recompensadas cuando se sabe que la gente aprecia lo que le están contando. Me han parado en bares, supermercados, centros comerciales para hacerme comentarios, para felicitarme, para preguntarme cosas sobre el juego, sobre los jugadores… Y eso es algo que a uno le hace sentir muy bien porque ve que el trabajo que hace está aportando algo positivo.

Me he reencontrado con el fútbol y creo que no va a ser algo pasajero. Hay planes de seguir a lo largo del año, de volver con competiciones internacionales. Y si es para seguir divirtiéndome, porque para mi el periodismo deportivo es una diversión, trataré de divertirme. Tengo otras obligaciones, pero creo que buscaré la manera de seguir ligado a algo que forma parte de mi esencia como persona y como profesional: el fútbol.

29.5.06

La cuenta de la luz

El que piense que vivir en el Caribe implica sol, playa y mar, supongo que lo empezará a dudar cuando vea lo que tardo en actualizar esa bitácora. Y si al trabajo que uno hace le suma los inconvenientes de las debilidades institucionales y la falta de defensa efectiva de los derechos ciudadanos, pues la cosa se complica todavía más. Pero bueno...

Hoy quiero contar algo que ocurre con el sistema energético del país, de por sí bastante ineficiente. Sería complicado contar lo que provoca que no exista garantía de 24 horas de luz al día, ni siquiera porque uno la pague. Pero creo que una anécdota personal sobre el asunto puede ilustrar sobre algunos aspectos que se viven alrededor de la electricidad.

Todos los meses soy uno de los que forman parte del aproximadamente 60% de los residentes en este país que pagamos la electricidad que nos brindan las empresas distribuidoras: Edenorte, Edesur y EdeEste. La que se encarga de darme luz y cobrármela es la que mencioné en segundo lugar.

Esas tres empresas fueron el resultado de un proceso de capitalización que implicaba entrar en un sistema mixto de propiedad en el que el Estado se quedaba con el 50% de las acciones y una compañía privada con el otro 50%. Lo que comenzó en el año 1999 para las tres empresas se transformó en una vuelta al anterior sistema de propiedad estatal en el caso de Edenorte y Edesur cuando el gobierno de Hipólito Mejía compró las acciones que tenía la española Unión Fenosa en ambas empresas. Todavía no está muy claro lo que ocurrió en ese caso, pero bueno, no es éste el objeto de la historia de hoy.

Decía que pago "religiosamente" la luz que consumo cada mes. O quizá sea mejor decir la que alguien en unas oficinas dice que consumo. Llevo observando desde hace un tiempo el monto de la factura que me llegan mensualmente y apenas varía el consumo, independientemente de que esté o no en casa. Es más, hay meses en los que el consumo es el mismo. Cosa extraña.

El pasado año me quejé en el momento de pagar una de las facturas porque yo había estado fuera del país en varias ocasiones, a veces hasta durante un mes, y la factura llegaba igual, o incluso más cara. Ante mis comentarios y el hecho de que puedo probar que la casa queda vacía cuando no estoy en el país, la persona que me atendió me comentó que seguramente no estaban leyendo el contador, sino que me estaban sacando el promedio.

El contador, por si alguien piensa que lo tengo escondido, es fácimente legible porque está en la calle. Así que le dije a la señorita en cuestión que no entendía para qué me habían puesto un contador, primero, y que lo que hacían no era un promedio, sino un robo.

El colmo de los colmos se produce en este mes de mayo que está a punto de acabarse. Para mi sorpresa, la factura que me llegó tenía un saldo a mi favor de algo más de 6,000 pesos, que equivaldrían a unos 190 dólares, unos 150 euros. Tomando en cuenta que mis promedios suelen rondar los 700 pesos al mes, eso implicaría no pagar la luz durante varios meses.

Pero no, nada de eso. Un día llegó a mi cuenta de correo-e una advertencia de aproximación del vencimiento del pago de la factura. Sorprendido, llamé a Edesur para preguntar, y me explicaron que habían cometido un error. "Señorita, la factura que ustedes me han enviado no dice eso, y es la que tengo. No me han enviado otra, así que por favor, mientras no me envíen la nueva, en lo que trato de que alguien me explique por qué se han equivocado, no creo que deba pagar la luz".

Cinco días más tarde, volví a llamar para ver qué pasaba con el tema. Me dieron la misma explicación y que tenía que pagar, que ya habían pasado cinco días desde la fecha de vencimiento de pago y que habían empezado a sumar los intereses por atraso.
La bronca que le monté a quien me atendió fue sonora. "Acuda usted a las oficinas y presente su caso". Pero mientras, tanto, no quise arriesgarme a que me cortaran la luz y pagué lo que me dijeron.

La verdad es que uno se siente impotente ante tanto abuso. Sobre todo cuando uno sabe que hay ricos que pueden pagar la luz y se la roban, cuando hay empresarios, políticos y militares que piensan que tienen derecho a recibir electricidad gratis. Y somos los tontos de turno los que pagamos la luz a una tarifa altísima (creo que la más alta de América Latina, y prometo averiguarlo) y más consumo del que realmente hacemos.

Voy a ver si encuentro algo de tiempo en mi ocupada agenda para, con mucha paciencia, acudir a Edesur a plantear el caso. Y luego iré al Protecom, una oficina donde se supone que protegen al consumidor. Pero eso habrá que verlo. Hasta que esto se aclare, y a pesar de que sin mi presencia han cambiado el contador (supongo que para que corra más rápido), esperaré la factura promediada, porque al paso que vamos no creo que las cosas vayan a cambiar. Y como uno no tiene dinero para ser energéticamente independiente, habrá que tragar.

2.5.06

Sting en Chavón

Tras un mes de silencio, por exceso de trabajo, aquí tienen algo que escribí para un medio extranjero sobre el concierto que Sting dio el pasado miércoles 26 de abril en Altos de Chavón. Espero que lo disfruten.

El anfiteatro romano de Altos de Chavón, en la República Dominicana, sirvió de mágico escenario para la “primera vez” de Sting en el país caribeño. Un lugar de ensueño en el medio del trópico para el fin de su virginidad musical en tierras dominicanas ante más de 5.000 fans y con un repertorio en el que destacaron los éxitos de su etapa con The Police. Durante una hora y treinta y tres minutos, sin apenas tiempo para respirar entre tema y tema, el músico británico y sus tres compañeros de escena demostraron que no hay que complicarse la vida para hacer vibrar a gente ansiosa de buen pop-rock. Y si al menú habitual se le añade un postre aderezado de Juan Luis Guerra a la guitarra para interpretar Fragile, hasta el caballero británico queda encandilado, se emociona y, abrazado al músico dominicano, anuncia que volverá.

Sting arrancó con un mensaje de auxilio metido en una botella en su debut en tierras dominicanas. Informal y elegante, con pantalón ancho negro y camiseta gris, acompañado de Dominic Millar y Lyle Workman en las guitarras, y de Josh Freese en la batería, presentó su Broken Music Tour en el incomparable marco del anfiteatro romano de Altos de Chavón, un pueblito de estilo mediterráneo, ubicado a unos 150 kilómetros al Este de Santo Domingo, la capital dominicana, que un arquitecto norteamericano construyó en los 70 como regalo de cumpleaños para su hija.

Palmas, gritos, cámaras de móviles, saltos, más gritos… La sonrisa del inglés delante del micrófono denotaba complicidad para una noche en la que no hubo una nota de más ni un tema de menos. Sting levantó el pie del freno y pisó a fondo el acelerador. No tenía de qué preocuparse. Sus años de “policía” le daban licencia para mostrar su clase, su estilo y su buen hacer al bajo. En cuestión de décimas de segundo metió en su bolsillo musical a un público de todos los colores y de todas las edades.

If I Ever Lose My Faith In You, Walking on the Moon, Englishman in NY, Spirits In The Material World sonaron a todo volumen y sin una distorsión. Every Little Thing She Does is Magic fue la décima en llegar. Habían pasado 30 minutos sin apenas tener conciencia de ello. Hasta que llegó un lapsus de calma. Fields of Gold dejó claro que el romance de las baladas y los mecheros también ha sido vencido por le tecnología. En una dulce oscuridad, las luces de los móviles, cual luciérnagas en noche estrellada, acompañaron la melodía de un tema que la difunta Eva Cassidy osó versionear para superar al original.

El final del menú oficial se acercaba. Voices Inside My Head dejó lugar a la mítica Roxanne, que Sting y sus músicos adornaron de jazz y electricidad durante casi nueve minutos en los que los coros del público al más puro estilo futbolístico –“eeeeooooo, eeeeeoooo, eeeeooooo”- se dejaron sentir.

Y llegó el adiós ficticio, porque apenas 30 segundos después de retirarse tras bastidores, las verdaderas estrellas de la noche volvieron a brillar. Lo que comenzó con A Thousand Years –durante la que varias jovencitas del público acompañaron al caballero en la tarima- terminó con el mito de los mitos: Every Breath You Take. Volvieron los “oohhhhh” románticos y las luces de los móviles para acompañar una melodía que nadie quería que acabase. Pero acabó.

Cuando todo el mundo pedía, “otra, otra, otra…”, llegó el momento más sagrado de la velada. Sting saltó al escenario, dio las gracias a todos y presentó al percusionista dominicano Fellé Vega, quien había servido de telonero. Y no contento con eso, el músico británico invitó a pasar al escenario a Juan Luis Guerra. No se podía pedir más. Pelos de punta, piel en carne de gallina… Toda muestra de emoción fue poca para vivir un momento en el que el artista dominicano volvió a sus orígenes como guitarrista de rock. Fragile unió a Sting y a Juan Luis en una compenetración de cuerdas que hizo de Altos de Chavón, en ese momento, un paraíso sobre una tierra a la que Gordon Matthew Summoner prometió volver.

30.3.06

Me quedé corto con la luz roja

Algo muy breve para retomar el último tema. Creo que las estadísticas no científicas que aporté con base en mi experiencia del sábado 25 de marzo quedaron cortas.

Esta mañana, jueves 30 de marzo, en la misma avenida Luperón, se puso en rojo uno de los semáforos que quedan frente a una gasolinera. Frené, como es normal, pero por el carril más cercano a la acera, hicieron caso omiso de la luz colorada. ¿Resultado? En cuestión de 10 segundos 11 vehículos siguieron su camino como si el semáforo no existiera. Y a velocidades descomunales.

Claro, el colmo fue el del señor que paró a mi izquierda y, cuando vio que los otros se pasaban la luz roja por donde les cabía, optó por hacer lo mismo...

Paciencia ante la falta de educación, conciencia y respeto. Y, sobre todo, ante la falta de acción de las autoridades para frenar el libertinaje choferil.

27.3.06

¿Semáforo en rojo?

Perdonen que vuelva a la carga con el tema del tráfico. ¡Pero es que en las carreteras de este país se ven tantas situaciones que soprenden! Y no me dejo de asombrar, por más que se han convertido en realidades tan cotidianas como beber, comer, caminar...

El sábado pasado, a eso de las 4:45 de la tarde, enfilé la avenida Luperón de Santo Domingo para ir a casa de un amigo a ver un partido de fútbol que pasaban por un canal de cable. Tardé menos de diez minutos en llegar al punto de destino y pasé, en esa ruta y en ese tiempo, por nueve semáforos. Tuve que parar en cuatro de ellos que estaban en rojo. Pero no hicieron lo mismo otros 14 vehículos que iban por la misma ruta.

En algunos casos, la luz había cambiado de ambar a roja antes de que llegaran al cruce. En lugar de frenar, aceleraron, sin importarle al conductor el hecho de que otros vehículos hacían uso de la luz verde en la otra vía. En otras ocasiones, llegaban a cruce, miraban si venía algún vehículo y seguían el camino. En cuanto al tipo de vehículo, no había distinciones. Lo mismo eran jeeps de lujo que carros destartalados. Hasta un camión vio verde lo que era rojo.

Si tomamos en cuenta esa cifra y hacemos un engañoso promedio, obtendríamos datos escalofriantes. Cada minuto, 1.4 vehículos se estarían saltando la luz roja de los semáforos. Cada hora, 84 conductores estarían cometiendo tal infracción. Cada día, la policía debería multar por no respetar la señal a 2,016 infractores. Al año, serían 735,840 multas por tal motivo. ¡Y eso que era un sábado en la tarde, cuando la cantidad de vehículos en las calles de la capital dominicana es bastante más reducida que cualquier día de la semana! Puedo asegurar que alcanzaríamos una cifra millonaria.

Según datos tomados de un trabajo publicado por ElCaribeCDN.com el 11 de febrero pasado, la Autoridad Metropolitana de Transporte (Amet), una especie de policía de tráfico, el año pasado fueron multados por pasar el semáforo en rojo un total de 41,385 personas. Esto supondría sólo un 0.56% del promedio sacado tomando el ejemplo del pasado sábado.

El libertinaje es una práctica en el conducir diario en la República Dominicana. Y el irrespeto que miles, por no decir centenas de miles, de conductores tienen por la Ley 241-00 no sabe de clases sociales, de poderes económicos, de niveles educativos... Hace un par de años, en una entrevista con el que era director de Tránsito de la Amet, cuyo nombre no recuerdo en este instante, le pregunté si los mayores infractores eran los choferes de carro público o los potentados funcionarios públicos, militares o congresistas. Sin pensarlo ni dos segundos, afirmó que los potentados.

Cualquier cosa vale en un país en el que el valor de las multas por infracciones del tipo de pasar el semáforo en rojo oscila entre los 20 (60 centavos de dólar) y los 50 pesos (un dólar y medio).

21.3.06

El abuso de la guagua

Ocho y veinticinco minutos de la mañana. Hora tropical. El mar se deja encandilar por los rayos de un sol que, ya en primavera, entiende que tiene licencia para comenzar a calentar cada vez más. Tomo el Malecón de Santo Domingo para dirigirme a uno de los hoteles de la zona. Hoy toca seminario. Por lo menos, durante un par de horas.

Circulo en mi vehículo por el carril derecho. Con paciencia, calma y buena letra, me mantengo en fila. Dos carros adelante va una guagua, vehículo de transporte público perteneciente a un sindicato choferil. De la puerta, abierta, cuelga el cobrador. La guagua se para. No hay parada. Lo hace en el carril derecho de la carretera. Todo el mundo detenido hasta que los pasajeros bajen.

Retomamos el camino. La guagua cambia de carril. Táctica de adelantamiento con la que gana algo de tiempo y molesta a todo el mundo. Como si anduviera en un circuito de Fórmula Uno, en cuanto ve un pequeño hueco a su derecha, trata de volver a tomar el carril cercano a la acera. Un pasajero se puede encaprichar y pedirle al coger: “Aquí mimito, chofel”. Y el conductor, obediente y complaciente con el cliente, para en seco para satisfacer el deseo.

Vuelve a retomar el camino, y vuelve a cambiar de carril para volver a acelerar. Se encuentra con un parón en ambos carriles. Y… sin cortarse ni un pelo, cruza la doble línea amarilla que separa ambos sentidos y emprende su ruta en sentido contrario sin ningún tipo de pudor. Metros más adelante, se mete a la franca en el debido sentido, y se cruza hasta que, de nuevo, consigue alcanzar la acera a base de forcejeos y usando el brao del cobrador como luz intermitente. Y frena en seco. Y bajan de la guagua más pasajeros.

Así es como los mal llamados “padres de familia” de las guaguas se ganan la vida a diario. Jod… a otros padres de familia, a madres de familia, a solteros, a casados, a divorciados, a jóvenes, a viejos… que, ante la pasividad de las autoridades, se tienen que aguantar frente al abuso de conductores desaprensivos que se creen con el derecho exclusivo de uso del asfalto. Y que a nadie se le ocurra protestar, porque hacen piña y uno sale mal parado, aunque tenga la razón.

Para que se haga una idea de lo que es el negocio en el que se desempeñan estos intransigentes y abusadores del volante, creo que le será muy útil leer un trabajo que el periodista Panky Corcino publicó en su medio, Clave Digital, el 16 de octubre del año 2005. A mi juicio, le major radiografía que se haya hecho hasta ahora del sistema de transporte público sobre ruedas en la República Dominicana. Que lo disfruten. Y, por favor, no se asusten.